COLECCIONES

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miércoles, 21 de enero de 2009

El lenguaje secreto de los zapatos y lo que dicen de tí.



Echa un vistazo a los zapatos que llevas puestos en este momento. ¿Están limpios? ¿Brillan? ¿El estado de las suelas es bueno? Si no es así, podrías estar atentando inconscientemente contra tus posibilidades de obtener un ascenso, de disfrutar de un mejor servicio, o de atraer a tu pareja ideal. Sí, todo por los zapatos…

Puede que suene un tanto alocado, pero dado que nuestros zapatos son artículos que transmiten inmediatamente el estado socioeconómico al resto de las personas, no ocuparse de ellos o usarlos en forma inapropiada dirá mucho más sobre nosotros de lo que podemos imaginar.

De hecho, es increíble escuchar las críticas que una persona puede recibir por el uso incorrecto de zapatos, sobre todo cuando esta persona está en el centro de la escena o en una posición jerárquica dentro de una estructura.

Para que nos tomen con seriedad, todos tenemos que conocer ciertas normas para vestirnos apropiadamente. Si lo entiendes con claridad, pronto serás capaz de notar los cambios en la actitud de la sociedad para contigo; la gente querrá saber más de ti. Si lo entiendes mal, serás desechado abiertamente.

Claro que no parece justo, pero son las reglas del juego, y debemos atenernos a ellas. Todo tiene que ver con nuestro instinto de supervivencia. Nos gusta saber en un abrir y cerrar de ojos si estamos ante un aliado o un adversario.

Solemos gravitar en derredor de personas que están vestidas igual que nosotros; y solemos tener precaución con aquellas personas que están vestidas en forma muy distinta a nosotros, hasta que logramos conocerlas en mayor profundidad. Es una estrategia que ha funcionado de este modo durante cientos de años.

Una vez que hemos establecido el estatus de aliado/adversario, volvemos a cero para recavar más información. El pelo, el maquillaje, las vestimentas y los accesorios nos proveen información sobre el contexto personal, el nivel de educación, y posiblemente el ingreso.

Entonces, una vez más, nos preguntamos: ¿Qué tienen tus zapatos para decir de ti? A continuación, algunos aspectos a considerar sobre los zapatos de las mujeres:

· Los zapatos con puntera cubierta son formales y ofrecen cobertura y protección. A menudo, son usados para el trabajo o actividades atléticas, en los que la cobertura y protección de las puntas de los dedos son importantes, como oficinas (cobertura), sitios de construcción (cobertura), o juegos de básquetbol (protección).

· Los zapatos con puntera descubierta son más casuales y transmiten un sentimiento de coqueteo y diversión. Son usados en situaciones en las que la cobertura y la protección de las puntas de los dedos no son una prioridad, como eventos sociales (zapatos de cuña) o paseos por las playas (sandalias).

· Los tacones irradian formalidad y sofisticación. Unos tacones modestos (de 7 centímetros o menos) estarán bien para cualquier situación laboral tradicional. Por su parte, los tacones de 10 centímetros transmiten un deseo de estar a la moda. Finalmente, los tacones excesivamente altos (de más de 12 centímetros) ofrecen connotaciones sexuales negativas.

· Los zapatos sin tacón son prácticos y casuales. Suelen ser preferidos en situaciones informales, como cuando sales a caminar largas distancias o cuando sales de compras por el vecindario. Las personas con problemas en los pies o la espalda prefieren zapatos sin tacones por razones obvias.

· Los zapatos de cuero son decididamente formales. Con el cuidado apropiado, podrán soportar mucho uso y durar en buen estado por varios años. Muchos zapatos de negocios y muchos de atletismo están hechos en cuero por su durabilidad.

· Los zapatos de tela pueden ser casuales o semi-formales. Estos “respiran” mejor que los zapatos de cuero, pero pueden ser más difíciles de limpiar y suelen desgastarse mucho más rápido.

· Los zapatos de goma son típicamente de temporada. Las botas de goma son usadas en la temporada de lluvias, por ejemplo, mientras que las chancletas o playeras son adecuadas para actividades casuales realizadas en climas cálidos.

Al leer la lista, seguramente habrás notado que muchos son los que usan zapatos en ocasiones y lugares inapropiados para el estilo del zapato, como playeras en climas fríos o zapatos de tenis para el ballet.

Estos pueden parecer pequeños errores en el gran esquema de cosas, pero recuerda que la elección de tu calzado dice mucho sobre ti. Usar zapatos desubicados para una situación o lugar sugiere que no tienes el conocimiento o que no puedes pagar mejores zapatos. ¿Pobre y maleducado? No es precisamente el mensaje que queremos dar a la sociedad, sobre todo a aquellas personas que nos inspiran grandes cosas.

Probemos un experimento para llevar a cabo en los días por venir. Echemos un vistazo a los zapatos de las personas. Simplemente obsérvalos a lo largo de tu día, prestando atención a los estilos, las condiciones, y a lo apropiado de su uso. ¿Qué te dicen esos zapatos de su usuaria? ¿Que es descuidada, perezosa o no se preocupa por los detalles? ¿Que sabe vestirse o que no tiene idea? Seguramente, te sorprenderás de lo que puedes descubrir, sobre todo con aquellas personas que conoces.

En consecuencia, debes tener un cuidado extra con tus zapatos. Si necesitan ser refaccionados o lustrados, ocúpate de inmediato. Si están sucios o evidencian un uso excesivo, límpialos o reemplázalos. Si son inapropiados para ciertas situaciones, considera comprar un par o dos que te ayuden a cubrir las necesidades de tu guardarropa.

Dado que la sociedad realizará juicios acerca de tu persona basándose en tus zapatos, andar por la vida bien calzado, definitivamente, tendrá sentido.

2 comentarios:

lore dijo...

Me encantan los zapatos, al igual que los bolsos me los compraria todo el tiempo. _No me pasa lo mismo con la ropa.

besos,
Lore

Emilia Herrera dijo...

La gente hará juicios de ti? dios mío el mundo se volvió estúpido? Un zapato no puede decir nada de nadie, porque es un objeto para cubrir los pies. Si crees que alguien puede criticarte por eso, estás reducida a ser lo que los otros quieren que seas. Cómo puede haber notas así? Respeto mucho que te guste la moda, pero enseñar que la gente te mirará mal por eso, supera los límites de la estupidez. Por favor, piensa el daño que haces antes de postear.

TACÓNARTE: Henri Cartier Bresson

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EL TRASLADO ( Cuento Ganador, Concurso Ballet 2012)

-Buenos días, busco a don Manuel Ávila - digo

- Con él habla-me responde el portero del cementerio

- Soy Javier Saavedra, vengo por el cambio de sepultura de mi abuelo

- Ah! Por la reducción del patio 2, siga por el pasillo central hasta el arbolito colorado, de ahí hasta la oficina del fondo, lo están esperando hace rato. -dice sin tono de reproche

- Si, es que vengo de lejos, me demoré por la neblina. -miento

No fue la neblina la culpable de mi retraso (bastante menor, de acuerdo a mis parámetros)fueron los nervios que me persiguen desde que mi vieja decidió cambiar el cuerpo de mi abuelo desde Temuco a Conce, donde vivimos ahora, siempre supe que me tocaría a mí, a mí hacer los trámites , a mí el traslado… a mí todo

Entro en la oficina del fondo, hace frío, es agosto y hay sol , pero hace frío. Junto a una mesa hay dos señores, tomando algo caliente, me esperan.

-Usted debe ser el familiar de Don Carlos Pedreros, del patio2

-Su nieto. Digo para ellos. Su nieto regalón, para mí

-Joven por acá, esto es complicado para algunos, debemos hacer el cambio de urna frente a ud., son las normas.

Me congelo. ¡Mi mamá, por la cresta! No me dijo que tenía que verlo, quiero correr…gritar de rabia contra mi vieja. Vieja de mierda-hecho pericos en silecio.

-Acá está la cajita.-la entrego casi mudo

Hay dos mesones, en uno una bolsa grande, gris; en el otro ponen la urna chiquitita que mandó mi mama, ”urna de reducción” , se llama, me acabo de enterar.

-Ya joven, ¿está listo?

-Creo

Con horror compruebo que abren la bolsa gris y comienzan solemnemente a sacar unos huesos

De pronto los dos hombres, ya mayores, dignos y respetuosos desaparecen y estoy frente a unos huesos, los huesos de mi abuelo. Primero sacan unos chicos, luego unos largos, otros más largos, no sé en qué parte de su cuerpo estaban, tengo un vacío en la guata…de repente toman el cráneo…ahora soy todo vacío.

Todo se vuelve ajeno, no estos huesos no son mi abuelo. NO. Son duros, él era blandito, se ven tiesos y ásperos, él era tan suavecito, todo ternura.

Por suerte, es impersonal, tétrico, macabro , pero impersonal. Por suerte estos huesos no SON mi tata.

-Mira queda algo de ropa todavía, dice uno de los señores.

Sacan unos trozos de tela del terno azul de mi tata, él único que tenía, se me aprieta la ganta y lo recuerdo en ese terno el día de mi primera comunión.

De pronto el más bajito de los hombres saca los zapatos…tus zapatos …ahora sé que eres tú: Mi Carlos Tata. Tus zapatos café, están deformados, con tierra, pero todavía tienen pedacitos de cordones. Tus bototos de cuero, cosidos, “no pegados como los hacen ahora”,te escucho.

Desaparece todo lo demás y me siento frente a ti, frente a los recuerdos, los compramos en el invierno del noventa, lo recuerdo, era el mundial de Italia. Los elegimos juntos, en “Calzados La Universal” mi vieja compró dos pares : uno 42 para ti y otro 35, para mí. Los más chicos ya no deben existir en ninguna parte, estos otros están frente a mí, diciéndome a gritos que sigues estando en mi vida, la memoria te trae de vuelta. Te resucita.

A tus zapatos les cuento que ya no soy niño, te fuiste cuando recién cumplía los diez años, que me titulé de abogado, me recontratitulé en España, que tengo el mejor trabajo que pudiera imaginar.

A ellos les cuento que a fines de año me voy a casar con la Maca, la mujer que amo. Que te hice caso, no se parece en nada a mi abuela, tu esposa.

Les digo, que eres bisabuelo, mis hermanas se casaron, están bien , cada una tiene un hijo, mis adorados sobrinos.

Aprovecho de decirles que mi mamá, la hija de tu corazón, te añora cada día, mi papá la cuida y la quiere como siempre supiste que lo haría.

Les agradezco a ellos por todo lo que me regalaste, porque llenaste mis primeros años de risa, de historias y juegos. Carlos Tata : gracias, gracias…eres olor de mi infancia.

-Joven, estamos ¿Cerramos?-dice el más alto

- Si, respondo