COLECCIONES

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viernes, 20 de febrero de 2009

Lo último: Zapatos sin tacón.

Se trata de una prueba más de la unión de ingeniería y diseño al servicio de la moda, de los que ya se han enamorado famosas como Victoria Beckham que se apresuró a lucirlos, para escándalo de los más clásicos y admiración de los más atrevidos.

Estos zapatos sin tacón son obra del diseñador Antonio Berardi, y cuestan la friolera de 3।600 dólares- algo más de 3.400 euros- para que, además, quienes los utilicen “deban de tener cuidado al andar ya que se tiene que caminar de puntillas”, tal como afirma Berardi.


El truco está en la inmensa plataforma que tienen en la parte delantera que actúa como contrapeso del cuerpo, además de ir muy sujetos al pie ya sea en forma de botas o de sandalias con multitud de tiras।


Debe ser a lo menos una experiencia interesante caminar sobre ellos, hay que estar dispuesta a invertir... (Para las que viajan por favor pruebenselos y me cuentan, como dato hay tienda en México y USA)

¿Creen que algún día los veremos paseando por Chile?

3 comentarios:

ADICTA A LAS COMPRAS dijo...

me dan vertigo si con los de tacon luego me tropiezo imaginate una caida desde esos zapatos creo que nos son para mi sino para alguien mas habil

Tacon Zapatos dijo...

Sí yo también creo que deben traer un manual de instrucciones, por lo menos.

Jason Josue Mendez Flores C.R dijo...

Esos zapatos del diseñador Antonio Berardi estan muy locos, no entiendo como las mujeres en lugar de buscar la comidad, prefieren andar en puntillas, es ilógico, tan ilógico como que un hombre joven Buy viagra, son cosas que no me explico.

TACÓNARTE: Henri Cartier Bresson

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EL TRASLADO ( Cuento Ganador, Concurso Ballet 2012)

-Buenos días, busco a don Manuel Ávila - digo

- Con él habla-me responde el portero del cementerio

- Soy Javier Saavedra, vengo por el cambio de sepultura de mi abuelo

- Ah! Por la reducción del patio 2, siga por el pasillo central hasta el arbolito colorado, de ahí hasta la oficina del fondo, lo están esperando hace rato. -dice sin tono de reproche

- Si, es que vengo de lejos, me demoré por la neblina. -miento

No fue la neblina la culpable de mi retraso (bastante menor, de acuerdo a mis parámetros)fueron los nervios que me persiguen desde que mi vieja decidió cambiar el cuerpo de mi abuelo desde Temuco a Conce, donde vivimos ahora, siempre supe que me tocaría a mí, a mí hacer los trámites , a mí el traslado… a mí todo

Entro en la oficina del fondo, hace frío, es agosto y hay sol , pero hace frío. Junto a una mesa hay dos señores, tomando algo caliente, me esperan.

-Usted debe ser el familiar de Don Carlos Pedreros, del patio2

-Su nieto. Digo para ellos. Su nieto regalón, para mí

-Joven por acá, esto es complicado para algunos, debemos hacer el cambio de urna frente a ud., son las normas.

Me congelo. ¡Mi mamá, por la cresta! No me dijo que tenía que verlo, quiero correr…gritar de rabia contra mi vieja. Vieja de mierda-hecho pericos en silecio.

-Acá está la cajita.-la entrego casi mudo

Hay dos mesones, en uno una bolsa grande, gris; en el otro ponen la urna chiquitita que mandó mi mama, ”urna de reducción” , se llama, me acabo de enterar.

-Ya joven, ¿está listo?

-Creo

Con horror compruebo que abren la bolsa gris y comienzan solemnemente a sacar unos huesos

De pronto los dos hombres, ya mayores, dignos y respetuosos desaparecen y estoy frente a unos huesos, los huesos de mi abuelo. Primero sacan unos chicos, luego unos largos, otros más largos, no sé en qué parte de su cuerpo estaban, tengo un vacío en la guata…de repente toman el cráneo…ahora soy todo vacío.

Todo se vuelve ajeno, no estos huesos no son mi abuelo. NO. Son duros, él era blandito, se ven tiesos y ásperos, él era tan suavecito, todo ternura.

Por suerte, es impersonal, tétrico, macabro , pero impersonal. Por suerte estos huesos no SON mi tata.

-Mira queda algo de ropa todavía, dice uno de los señores.

Sacan unos trozos de tela del terno azul de mi tata, él único que tenía, se me aprieta la ganta y lo recuerdo en ese terno el día de mi primera comunión.

De pronto el más bajito de los hombres saca los zapatos…tus zapatos …ahora sé que eres tú: Mi Carlos Tata. Tus zapatos café, están deformados, con tierra, pero todavía tienen pedacitos de cordones. Tus bototos de cuero, cosidos, “no pegados como los hacen ahora”,te escucho.

Desaparece todo lo demás y me siento frente a ti, frente a los recuerdos, los compramos en el invierno del noventa, lo recuerdo, era el mundial de Italia. Los elegimos juntos, en “Calzados La Universal” mi vieja compró dos pares : uno 42 para ti y otro 35, para mí. Los más chicos ya no deben existir en ninguna parte, estos otros están frente a mí, diciéndome a gritos que sigues estando en mi vida, la memoria te trae de vuelta. Te resucita.

A tus zapatos les cuento que ya no soy niño, te fuiste cuando recién cumplía los diez años, que me titulé de abogado, me recontratitulé en España, que tengo el mejor trabajo que pudiera imaginar.

A ellos les cuento que a fines de año me voy a casar con la Maca, la mujer que amo. Que te hice caso, no se parece en nada a mi abuela, tu esposa.

Les digo, que eres bisabuelo, mis hermanas se casaron, están bien , cada una tiene un hijo, mis adorados sobrinos.

Aprovecho de decirles que mi mamá, la hija de tu corazón, te añora cada día, mi papá la cuida y la quiere como siempre supiste que lo haría.

Les agradezco a ellos por todo lo que me regalaste, porque llenaste mis primeros años de risa, de historias y juegos. Carlos Tata : gracias, gracias…eres olor de mi infancia.

-Joven, estamos ¿Cerramos?-dice el más alto

- Si, respondo